noviembre 28, 2005

Pierda autoestima

Lo de la autoestima es un viejo trauma. La primera vez que me hicieron uno de esos test de personalidad en el colegio, habré tenido unos 13 años, y nos enfrentamos a la tan temida autoestima. Que no valoraba mis potencialidades. Que creía que la opción más indicada para mí, las ciencias sociales, eran poca cosa. Yo, no es que las menospreciara, pero seamos sinceros, ya en el colegio te marcan como floja si eres sociales, triste reflejo de lo que vendrá después, cuando te preguntan cómo piensas salir a flote en este mundo cruel y tú contestas que escribiendo, y te ponen cara de compasión. O sea, viene en el paquete, aceptémoslo. Quién quita que después alguno de tus ex-detractores se cambie de bando y te lea.

En fin. Yo como tengo el recurso este de quejarme a cada rato, he aprendido a vivir con eso. Total, a mí me van a mantener mis hermanos (se oyen sus risas de fondo).

Pero hay otras maneras de sentirse así como que bajoneado gracias al prójimo, como demuestran las siguientes líneas. El sábado anduvimos merodeando con Al por la convención de cómics. La verdad, vimos poco, nos gustaron un par de cosas, chillamos porque no podíamos comprar lo que queríamos, reímos de un grupillo cuya intención había sido disfrazarse de los personajes de Naruto, etc.

En realidad, había que ponerse al día en los chismes locales. Aún nos falta bastante, pero en eso estamos. Por la noche, mientras esperábamos que la vinieran a recoger (cosa que nunca sucedió, si ella nació amarrada a un saco de sal), se acerca un tipo, nos queda mirando, y nos entrega unos papelitos. Intrigadas, los leímos.

Pierda 30 libras en un mes
Supere sus problemas de autoestima y depresión
Llame al 2494628

Al, que ya les comenté que ha vuelto más flaca que nunca, casi le pega, de pura indignación, mientras yo me partía de risa. Hombre, está bien que una no es la Schiffer, pero ¿30 libras? Eso es como quitarle una cuarta parte a Dael, y regresarla a su época de escuela.

Ahí empezó el trauma con Al. Que no comería nada en el cumpleaños de su cuñada, que era esa noche y con fritada para rematar. Que hoy mismo se inscribía en un gimnasio. Que de ahora en adelante iríamos a todas partes a pie (tan soñadora ella). Poco a poco se fue calmando, y al punto concluyó que había visto una sombra de duda en la mirada del repartidor de volantes cuando se nos acercaba. Lo cual quedó desmentido minutos después, cuando el mismo señor reapareció e intentó darnos otro de sus panfletos. Qué sombra de duda ni qué ocho cuartos. Al de nuevo se puso agresiva, pero la rápida intervención de los guardias municipales evitó el drama humano.

(Que alguien adivine a partir de dónde empezó la ficción.)

Claro que mi ilustre amiga amenazó con ahorrarme el trabajo de perder unos cuantos kilos (¿cuánto pesará mi cabeza?) si contaba esto, lo cual acabó de animarme a hacer la crónica de los hechos. Es que las peroratas de la orientadora del colegio solo lograban mandarme somnolienta a clases. Acá al menos me he reído recordando, y según la Selecciones que eso es remedio infalible. A ver si es cierto. Estoy pensando en llamar al teléfono este de la volante, para sugerirle al señor que cambie su táctica, porque ese asunto de la autoestima le roba clientela.


Llegada la hora de los auspiciantes, tenemos al Matrix Name Generator, que me dice que Dael es el nombre que me dieron las máquinas, pero que mi verdadera identidad es otra. Intrigada, le hago clic.

Hestia the Councilor of Digital Angst

Si mal no recuerdo, Hestia vivía en el centro de la tierra o algo así. Investigaré, porque a mí eso me daría como que claustrofobia. De ahí a ese asunto del angst... 0_0 Debo tener más cuidado con lo que pongo en este blog. Nos están observando.

noviembre 24, 2005

¿Qué es lo que es tres? (Obélix, Je t'aime)

Vengo en plan quejumbroso nivel 1, así que hoy se aguantan.

En primer lugar, si Dael pensó por un nanosegundo que se había librado del frenesí de los concursos navideños, pues ¡piensa otra vez, nena!

Ayer, cuando me aprestaba a huir cual Rata (TM) de la oficina, el boss llama a reunión. Horror. De por sí no me gustan las reuniones. El valor agregado lo pusieron los demás convocados: *música tenebrosa* los de marketing.

¿He dicho que yo para lo comercial valgo lo que un paquetito de fósforos?

Pues eso.

Estoy recién terminando un concurso de esto de las mascotas virtuales, con muertos y heridos. Y acá, me salen no con uno, sino con dos más. A toda carrera, como siempre. No sé qué voy a hacer. Si el año pasado preparando con meses de anticipación lo de las tarjetas, casi no vivo para contarlo. Clau es testigo y compañera de sufrimientos, agarramos una buena infección a la garganta, y la escarcha me persiguió más o menos hasta febrero o marzo.

Y encima, me salen con uno de Harry Potter. Yo sé que hay que hacerlo por los niños del Ecuador. Lo malo es que no podré participar, porque además de doblar la edad mínima requerida, a los vinculados con la empresa no se nos permite.

Tanta injusticia en este mundo.

Es complicado, esto de los concursos. Se mezclan: fechas de cierre editorial, fechas de cierre de publicidad, fechas de publicación, fechas de recepción de cupones, fechas de sorteos, fechas de premiación... ¡Yo no estudié para agenda humana! ¡Yo solo quería ser una viejita con los dedos torcidos de darle a la tecla! (No, tampoco sirvo para secretaria, ¿no les estoy diciendo que la organización no va conmigo?)

En fin, creo que sobreviviré, porque Dios es grande y ya le estuve pidiendo que se compadezca de esta pobre alma.



Al está bien. Más flaca, más mal hablada, y tan ruidosa como siempre. Los chocolates llegaron sanos y salvos. Y aquí tengo que agradecer a Luis (un beso, colega Rata, te pasaste; aunque no me escribiste ni una línea ¬¬; por cierto, te silbaron anoche).



¿Qué más? Ah sí. otra vez peleada con Reivaj porque, al estilo de cierta Rata, quería que fuera nomás al seminario.

Como le dije que con todo mi amor, no, anoche fue mi coronación oficial como hermanastra malvada. Vamos. En mi lugar, ¿no irían por dar un examen de griego? No, no es necesario que contesten.



Las ironías de la vida, anoche falté al seminario haciéndome a la idea de que me perdía dos exámenes. No tomaron ninguno. Parece que los han pospuesto otra semana más. Muy sospechoso. Sé que no quieren cerrar el año lectivo sin mí, pero tienen que comprender. No se puede tener todo lo que se quiere. Es parte de crecer. Va a ser duro, pero a veces tienes que dejar que el otro sufra, para que aprenda.




XD Cuando vengo sin desayunar hablo tonteras.

noviembre 23, 2005

Bien-venida

Un rato más y me voy a buscar a la amiga pródiga. La he extrañado montones (duh). Estuve a punto de no verla por un buen rato más (¡Mis parientes me dijeron que se la querían quedar! Alguien que me explique si existe la demencia colectiva). Me suplantó como sobrina (exijo una explicación). Me trae chocolates (tengo que ir a recibirla). Y probablemente no se quede mucho rato (más explicaciones en camino).

Por hoy me declaro contenta.

noviembre 22, 2005

Fuenteovejuna lo hizo

El boss trajo torta de la boda de su hija. El coordinator apareció con ella y nos dejó en la cafetería, advirtiéndonos que esperáramos. Nadie quiso esperar, y la torta desapareció, guardando los consabidos pedazos para los que faltaban. Así marchó hasta la última nuez.

Quince minutos después, salimos de la cafetería, todos contentos. Suena el teléfono. Es el boss. Esta en la cafetería de la planta baja, junto a dos de los Boss (nótese la mayúscula), esperándonos a nosotros... y a la torta.

¿Y ahora qué hacemos? Ya no hay nada. Pánico general. Nadie aquí es pingüino como para regurgitar. Y dudo que alguien quisiera... Ups, esto ya se puso desagradable. En fin, pagaron los que no estaban.

¿Pánico? No puedo parar de reírme.



Sale humo de cierta oficina.

10 consejos para estar contento con tu blog

(Yo no sabía que había que estar contento; creía que era para quejarse a gusto. Me inventan cada crisis, a mí. Y yo también, que hago caso. Ya está muy largo este subtítulo)


* No empieces si tu único objetivo es poner publicidad
No hay peligro, yo no vendo ni un botón. Además, eso de verdad que me suena a trabajar y no, para eso no empecé por acá.

* Tú pones las normas
Esta me conviene. Así los errores quedan amparados, verá usted. La próxima que alguien intente replicarme, ¡alto! Aquí la única que hace trampa soy yo.

* Olvídate de las estadísticas
Si no tienes que repetírmelo. Ponle números, que yo me olvido.

* Cuida la apariencia de tu sitio
V_V El jurado dijo: Culpable. A veces intento jugar con el template y me resultan esos horrores como el de la caja, que verán que me quedó medio torcida (ya se anduvo burlando Claudieko). Cada tanto escarmiento y dejo quieta por un tiempo la pobre plantilla, pero no dura mucho. Mis intentos de personalización reflejan mi caos interior. El html para mí es cosa de magia, y de la negra.

* Intenta mantener un ritmo
La arritmia es mejor. Hay días que uno quiere escribir de tres cosas distintas, y otros en que odia al mundo, y otros más en los que uno se odia.

* Escribe acerca de lo que a ti te gusta

Aprovecho para anunciar que de ahora en adelante este blog está consagrado al anime, al chocolate y a Harry Potter.

* En tu blog mandas tú
Yo, y los no se cuántos otros egos que me he inventado, y los que llegaron sin invitación.

* Los rankings y concursos son para blogstars
Paaaso. Además que siempre pierdo.

* Los blogs colectivos son más divertidos
Debe de ser, pero no tengo. Ya con cada relajo que se arma en la caja es bastante.

* Si algo no va bien, vuelve a intentarlo o déjalo
Eso hacía al principio; intenté eliminar este blog un par de veces pensando que era una porquería (no exagero, por qué creen que desaparecí el archivo de mis viejos posts, dan más vergüenza que los actuales), que no servía más que para distraerme. Pero luego me acordé que me gusta distraerme. Y que como ni soy famosa ni nada, no hay prestigio que rescatar.

Y el combo venía con premio.

* No vayas de gurú
Eso sí, señores. Estoy aprendiendo mi lección. Si la gente se enoja, que se enoje. Si están tristes, déjalos llorar. Si se ríen, espera a que solitos te cuenten el chiste. No aconsejes, que es peor. Al menos en mi caso. Que a duras penas sé qué hacer yo, no me alcanza el presupuesto para andar de consejera.

noviembre 21, 2005

Mala idea

Si no tienes talento innato para esto de congregar gente y hacerla feliz, lo que se llama carisma y simpatía, olvídate. No te esfuerces por complacer a nadie. Te saldrá peor.

Ayer, producto del aburrimiento supremo en que me encontraba, decidí ser la canalizadora de un encuentro familiar. No, no había tomado nada raro. Un jugo Sunny, pero no creo que eso...

Será que los únicos momentos de emoción que tuve, fueron pura casualidad. Reivaj había dejado la tele encendida, y estaban pasando un partido. Liga de Quito y Barcelona. Me aburre la liga local cuando no juega Emelec (o cuando Emelec no está jugando bien). Cambiémosle a esta cosa. ¿Dónde está el control? En la cancha, uno de los jugadores de blanco tiene que hacer un saque lateral, de córner, qué se yo, lo mismo me da. Pero como el chico se demora, el árbitro se calienta y le saca tarjeta roja. ¿Por demorón? Qué lata, demasiado estricto este árbitro, pensaba yo. Para mí que hubo algo más. Como en vez de dejarle oír a uno lo que dicen en la cancha, le ponen la voz en off de un par de comentaristas bastante parciales, tengo que contentarme con leerle los labios a los deportistas. Confirmado, no están recitando Shakespeare, precisamente.

Los compañeros del implicado reclaman, yo creo que en cualquier momento el árbitro paga, pero no, no cede. El fútbol amenaza con volver a su aburridora normalidad. Y en eso, zácate, otra roja para un jugador de Barcelona. Esto se puso interesante. Un botellazo le cae al expulsado. Ahí ya no me parece tan bien, pero es que encerrar a tanta gente junta, sea en una cárcel o en un estadio, no es buena idea (excepto para los que se benefician de la entrada, aunque en el primer caso quién sabe).

Un par de minutos después, por reclamón, botan a Delgado (el único al que yo le asociaba cara y apellido, para ser sincera). No sé si justo antes o después de esto, un gol (el cuarto). Según dicen los comentaristas, este chico que anotó antes jugaba en Barcelona. Me parece curioso eso de que puedas jugar para un equipo y después en contra, y hacerle goles, encima. Según mi hermano eso es porque ya no hay verdadera pasión por el fútbol y los jugadores son todos unos vendidos. Sí, he visto por ahí las cotizaciones, y me he retorcido de la envidia.

Recién me fijo en el cuadrito que indica el marcador, y comprendo que le está yendo mal a Barcelona. Y por último, echan al técnico de ese equipo, también. ¡Vaya! Yo no sabía que el campeonato nacional pudiera ser tan divertido. Estaba esperando que hubiera un poco más de acción, pero no. Como que los demás no querían que los botaran. Volvió la calma, excepto para los comentaristas, esos sí que se amargan.

Entonces, producto de la ociosidad, ociosidad que jamás debió ser porque bien que había (y hay) trabajo pendiente, esa idea maligna se infiltró en mi cabeza. No sé que me dio. Debí haber agarrado mi mochila, y salido a caminar, a comprarme un helado o a conseguir de una vez las entradas para Cáliz de Fuego. Pero no. La conciencia, que parecía haber adoptado el mejor estilo liberalista, laisser faire, laisser passer, en realidad había pasado los últimos meses recargando sus pilas, porque volvió con fuerza.


Conciencia de Dael: No seas egoísta. Pregúntale a tus hermanos si quieren ir.

Dael: ¡No! Se tomarán un siglo en decidir si quieren o no, después en vestirse, después en pelearse, después en...

C.d.D: Egocéntrica.

Dael: Está bien. Pero solo a los chicos.


Dos horas, tres peleas y una misión de rescate a niños perdidos después, Dael, su madre, su primo, sus hermanos y dos amigos se encuentran en el Riocentro del sur. Nueva discusión, que acaba en divorcio. O sea, tres entran al cine, dos se van a la zona de juegos y los que no se hablan, Dael y Reivaj, se van a caminar -a cinco metros de distancia uno del otro-. Es un milagro que lleguen vivos al malecón, y se den cuenta de que aunque este lugar se ve repleto, las calles están vacías.

Dael reconoce su derrota en el campo socio-familiar. Reivaj propone olvidar el asunto, eso sí, previniendo que los futuros chispazos filiales serán prontamente extinguidos.


Reivaj: ¿Qué te cuesta, la próxima vez, pedirme que compre una película y pasarnos la tarde tranquilos?


Touché. No vuelvo a jugar a la tribu Brady. Suertudo mi papá que se negó de plano. Suertuda yo que, después de todo, ya tengo mis entradas.

noviembre 18, 2005

La encontraron

Ya está en casa. No hay mucho detalle, eso no importa. La encontraron.

Anoche en clase me doy cuenta que hace ya tres días que no veo a Lu, una de las pocas personas del seminario de las que quería despedirme, y le pregunto al chico que siempre anda con ella. Me dice que la tuvieron que hospitalizar. Grandiosa mi capacidad de observación. No voy a poder verla hasta mañana. Voy corriendo tras de Reivaj que anda en su propia nebulosa, y me tropiezo con la directora, que emprende una retada por no haber ido al campamento, no sé de lo que me he perdido, según parece. Creo que esperaba contrición de mi parte, pero de eso yo no tenía.

Y las clases yo no sé hasta cuándo las piensan continuar; sé que hay como tres exámenes que faltan, pero sinceramente, no les veo el sentido. Ni siquiera es vagancia, verán, no está tan difícil la cosa. De hecho entre mis pocas excentricidades se cuenta que me emocionan los exámenes, más o menos como a otras personas les entusiasma la montaña rusa. Pero estos que se vienen no me representan nada. No expectación, no apuro por ver oh cuánto he aprendido, no nada.

Como dije por ahí, Alicia está bien. Ahora habla con mi madre más que conmigo. Y le ha dicho que piensa quedarse un rato más (ni me pregunten, será mi mejor amiga pero no me arriesgo en el laberinto de sus indecisiones, me basta con el mío).

Claudieko me da la buena noticia del día, ya está la preventa de entradas para Cáliz de Fuego. La perdono por haberme despertado a la media noche para avisarme que por televisión están pasando un reporte del estreno en la UK y US. Con mucho gusto recortaría las dos semanas que restan para el gran día. Vista de buenas a primeras es una simple película. Pero también se va convirtiendo en la única constante, las otras cosas que esperaba las he tenido que ir borrando de una a una. El espíritu de la navidad pasada no quiere irse.

noviembre 17, 2005

Crónica de un concierto al que no fui

Para lo que he quedado. Como tuve clase, y dizque era la última semana, exámenes y todo eso, ni hice el intento por ir. Solo para ver que, al paso que vamos, voy a tener clases hasta diciembre. Pues no. Lo lamento mucho, pero yo la próxima semana tengo cosas que hacer. Como ir a ver a la niña Al que regresa a Guayaquil. En este momento está en manos de mis queridas tías (me despertó hoy a la madrugada, la muy atenta, y solo la perdono porque hacía tiempo que no la escuchaba tan animada).

Con esto del concierto, por suerte tuve dos fuentes, requisito mínimo para hacer un relato de confiable relatividad (ando cuidando mis adverbios). El testimonio de Fufura es válido porque yo como ella, habría ido solo por las canciones viejas. Más por nostalgia que nada. Así que para ella la gran cosa fueron los Hombres G, uno de los primeros grupos que tengo conciencia de que me gustaran. Antes mis queridas tías adolescentes mutantes habían intentado hacerme fan de Menudo, sin mucho éxito.

Los
Enanitos Verdes, sin embargo, a Fufura le pareció que se pusieron muy metaleros. Por ese lado, mejor que no fui. A Fufura no la convencieron. Y los Prisioneros por lo visto nunca van con ganas de quedar bien con nadie. Pero el otro informador, es decir el ente, quedó encantado con estos dos. Qué sorpresa ¬¬ El caso es que, inesperadamente, me dijo que podía usar sus fotos aquí. De manera que las imágenes son cortesía del lente del ente.


Oh cuervos y ratas.



Hice un calambur.



Sin proponérmelo, claro. Un calambur (tras exhaustivas investigaciones me entero que se llama así, pero siempre había querido hacer uno desde aquello de y mi voz quemadura) es un truco del lenguaje en el que la frase varía de significado solo con cambiar el orden de separación de las sílabas. O algo así. El alboroto es porque a mí rara vez me salen estos juegos de palabras. Cuando estaba en el colegio pensaba que no sería tan difícil. La amarga experiencia me dijo que no, que eso queda para la gente con mucha más imaginación, talento y capacidad de concentración que yo. Y ahora que estaba pensando en qué título ponerle a esto, eureka.

Quiero agradecer a la Academia, etc., etc. Mi momento de gloria ha llegado. Que desde esta línea empiece a declinar, es otra cosa.

Pero puede darse el remoto caso de que el fotógrafo en ciernes pase por aquí y por si acaso quiero explicar que ente significa cosa o ser que tiene existencia real o imaginaria. Lo ha dicho el diccionario.

noviembre 16, 2005

Obviamente

A Stephen King le gustan la serie de Harry Potter. Na más por eso se anota tantos, el señor. Bueno, también por esos cuentos malditos que tiene, que la verdad a mí sí me dan miedo. Por eso no me importó que comentara una vez que le divertía ir contando los adverbios terminados en -mente (en realidad, el dijo en -ly), que podías encontrar un promedio de 8 en cada página escrita por la señora Rowling. Motivada por la pica, hice la prueba. Y es cierto. Y, como se habrán dado cuenta, no me importa.

Desde ahí tuve la vaga idea de ir evitando dichos adverbios, pero para vergüenza mía no me apliqué. Hasta que ahora he encontrado este blog en el que se propone su erradicación. Bravo, dije yo. Pero al poco de irlo leyendo, a mi incomprensible voluntad le dio por hacer todo lo contrario y manifestarse, pacífica pero firmemente, contra las limitaciones que nos quieren imponer. Ojo que me doy cuenta que es cuestión de mejorar el estilo y eso, pero es más fuerte que yo.

Trataré de controlarme. Haré el propio conteo de los mentismos por aquí y en los otros frentes. Fastidiaré a los demás. No, no es para tanto, bastará con que me fastidie a mí misma. Y luego pensaré qué lata, y volveré a mis malusos del lenguaje. Reprochable. Por ahora, vamos a ver si le gano en promedio a la Jo. Hopefully.

noviembre 15, 2005

Tv saludable

Un nuevo estilo de vida / La salud siempre es lo primero / Un nuevo estilo de vida /Es cuestión de aprender.

Los fines de semana temprano, si uno tiene la ocurrencia de ver cómo amaneció su madrecita, puede escuchar esta canción, cantada a coro entre unos niños y una rata parlante llamada Pepo. Es un programa de uno de esos canales de uhf de cuyo nombre no acierto a acordarme, y está muy bien hecho. El doctor Albuja, ya me acordé, se llama el conductor. Da muy buenos consejos. Y por ahí empezamos mal.

Porque verán, cada una de las recomendaciones del doctor van encaminados a enseñarle a la rata cómo mantenerse saludable y ser amiga del ambiente. Y la rata, claro, se muere por la comida chatarra y desperdicia hojas haciendo garabatos, o se pasa el día frente al televisor. Cuando la amonestan cariñosamente para que salga a hacer ejercicio, se hace la payasa, hace teatro, algo le duele, alega cansancio, arma una huelga (de cualquier cosa menos de hambre). La rata. Que como se llama Pepo se presume que es macho. O sea, el rato.

Ya vamos llegando al punto. Yo, más que con el humano, me identifico con la rata. La canción esa de un nuevo estilo de viiida, es una burla constante a mis hábitos. Porque mientras el doctor derrocha sabiduría, yo estoy acostada con el control en la mano, pensando en que me gustaría un sánduche con mayonesa para el desayuno. Así no hay cómo. Imagino que de ver capítulos saltados, algo se agregará a mi subconsciente y así, cuando llegue a mi primer infarto, una voz de ultratumba me gritará las virtudes del agua de berenjenas que prepara la abuela Fanny cada vez que a la rata, o sea a Pepo, le dan estos mareos por tener alto el colesterol.

Pobre abuela

Uno de los capítulos de Futurama con los que más me he reído ha sido ese en el que Bender confiesa que le gusta cocinar. Porque la gente que es buena para preparar comida tiene una especie de magia que me hace mirarlos con nuevo respeto. Mi hermano Reivaj, tan rudo él, compite con mi mamá a quién cocina mejor en la casa.

Dejemos a Dael fuera de esto. Cuando esos dos están en la cocina y ella se atreve a entrar, la mandan zumbando, como a la abeja ociosa del cuento.

Pero no me siento tan mal, porque hoy en recibido una carta de un amable lector que me devolvió los ánimos. Me pide que saquemos una receta que salió en una de las primeras ediciones que trabajé. Un extracto.


Me gustaría que publiquen otra vez la receta de los huevitos faldriqueros, más o menos hace dos años la sacaron y se me ha extraviado y no recuerdo los ingredientes exactamente, se que lleva huevos, un tarro de leche condensada, esencia de vainilla y no se que más y luego se lo pone en el microondas.
También me gustaría que publiquen una receta de suspiros, porque a mi abuelita no le salen.

La he leído en voz alta a los chicos de la oficina, y les ha encantado. Ahora el dilema es, ¿desprestigio o no a la abuela?

noviembre 14, 2005

Peligrosa navidad

A mi madre le volvió el espíritu navideño. El año pasado hasta regaló el árbol y no quiso poner ni una vela, nosotros tuvimos que arreglar más o menos y no hubo mucha fanfarria. Por eso me sorprendió que se desapareciera como tres días seguidos con sus amigas, y que este sábado me despertaran a las siete y media de la mañana para lidiar con los adornos. De nada sirvieron mis protestas de que es noviembre, es sábado, tengo sueño. Arriba contigo.

Los traidores de mis hermanos se habían ido a la universidad. Esos faltan o asisten a conveniencia. ¿Quién tuvo que treparse de aquí para allá a riesgo de caer con un montón de ramas artificiales encima, y romperse el pescuezo? Esa misma. Además, hubo que soportar las críticas. Te quedó torcido. Mueve eso para allá. A ver cómo queda del otro lado. No, mejor cámbialo ¬¬

A las once tenía una buena audiencia, porque los desertores habían vuelto, solo para hacer de comentaristas.

Y yo colgada de la pared, con esas guirnaldas que parecen coronas de espinas y amenazan con sacarte los ojos. Nada recomendable. Cuando llegó la hora de las lucecitas, tiré la toalla, porque eso es otro presupuesto, siempre hay una que falla, y que hacen fallar a las demás, y ponte a detectar cuál es la manzana podrida para cambiarla. Odio ese trabajo, además de que no sé a quién se le habrá ocurrido la grandiosa idea de fabricar esos focos con forma de tridente que te lastiman los dedos. Alegué total ignorancia en aparatos eléctricos y fui despachada sin contemplaciones.

Me retiré para amortiguar los ruidos de la incipiente pelea entre los expertos en decoración allí congregados. Cuando volví, todo estaba en su sitio, oscuro y en calma. Traté de probar las luces, a ver si así se reconciliaba mi ánimo festivo, pero ¡oh sorpresa!, nada encendía. Ni el interruptor. Nada. Después me enteré que habían movido tantos cables que habían dejado sin luz la mitad de la casa y sin tono el teléfono. ¿Cómo? No lo sé. Nadie quería hablar del tema. Al parecer, mi padre se habría negado a arreglar nada (hasta la mañana del domingo, para que aprendan, fueron sus palabras). Fui informada en susurros por mi inocente primo, que se ganó una retada por soplón.

De tanto entusiasmo que me rodea, mi nuevo plan navideño es: no hay planes, ni preparativos, ni nada. Que venga, y ahí hablamos.

noviembre 11, 2005

Ups

Estoy en clase, y la china se sienta a mi lado. Me regala galletas y se pone a jugar con mi teléfono. Pretendo explicarle cómo, pero al poco me doy cuenta que es mejor que yo para cualquiera de los juegos. Resignación.

De repente la china despega los ojos y me mira el brazo, donde un bonito morado está desapareciendo. Sé lo que va a preguntar.

- ¿Quién te pegó?
- Él (señalando a Reivaj, que como nunca está poniendo atención al profesor). Pero no te preocupes. Después yo le devolví el golpe.

Reivaj algo escucha y me frunce.

- Pero los ñaños no se pegan -me dice la china, que es hija única.
- A veces, pero ya nos llevamos -le respondo, bastante incómoda.

La china nos mira muy seria y sigue jugando.



Será bárbaro y todo, pero tener hermanos de edades muy cercanas es casi equivalente a que habrá golpes. Hubo una época en que éramos una escalera perfecta: Dael, Reivaj, Jose, en ese orden. Ahora esto se ha invertido, así que ya sabemos quién llevaría la desventaja de continuar en ese tren. En realidad con Jose nunca peleamos mucho. Apatía sumada, deduzco.

A Reivaj, la última memorable vez, cuando hacía rato que era más grande que yo, le hice sangrar la nariz y recuerdo habernos quedado estúpidamente quietos y asustados, haber tenido que ponerle hielo, encerrados en la cocina, rogando que mi mamá no apareciera. Mientras entreveía ese asunto de ser la mayor, hicimos una especie de voto de no violencia, y se acabaron nuestras sesiones de boxeo. En las siguientes peleas, alguno tenía que irse, voluntariamente o por intervención arbitral del hermano restante.

Este golpe de ahora fue accidental, como casi todos los que nos dimos luego, consecuencia natural de que él quiera aplicarme -solo por jugar, según me dice- alguna de esas llaves que pasan en la WWF. Le explico que, aunque no soy de porcelana, difícilmente califico para gladiador, pero para el caso que me hace. Y además, es que ha entrado un nuevo componente a las discusiones. Una súbita sucesión de quisiera explicarte pero no vas a entenderme, con reacciones de ya no hagas drama y cuéntame, de nadie me comprende y de ¿Te das cuenta lo ridículo que es eso? Habla de una vez.

Todavía estamos trabajando en eso.

noviembre 10, 2005

Exabruptos

Este estreno de Harry Potter amenaza con sacarme las primeras canas. La fecha mundial es el 18 de noviembre. Pero como acá lo trastornan todo, me dije que para diciembre ya estaría. El 2 de diciembre, me dijeron.

Luego, por acá averiguaron no se cómo que era el 18 de noviembre. Y bueno, mejor para mí. Va el 18. Luego, se reconfirma el asunto, nuevas llamadas, halones de orejas. Que es el 2. Dos semanas más de espera.

Ayer, la rata Clau me sale con que según sus averiguaciones, queda para el 16 de diciembre. Se me acabó la paciencia. Llamo, mando emails, y organizo una pataleta virtual. Y al fin me dicen que para el 2, que naaadie ha dicho para el 16 (a Claudieko le jugaron una mala pasada).

Si se vuelve a mover el calendario, los Mortífagos tendrán trabajo.



Ayer pasé un muy mal rato con una de estas personas especializadas en educación, tan especializadas y tan educadas que cualquiera que no esté a su altura y ose acercársele, es un chicle pegado en su zapato. Detesto a la gente que te subestima. Y no que yo esté libre, también me detesto cuando me descubro en ello. Pero a veces esperas que mientras más ha visto una persona, mientras más ha descubierto, más habrá crecido y se habrá dado cuenta de que en realidad no sabemos nada del universo y todas esas cosas.

Todo a partir de un artículo sobre la tecnoviolencia. Pongamos solo contenidos bonitos, dulces, positivos. Lo demás, no oigo, no oigo, soy de palo; tengo orejas de pescado. Esa es más o menos la actitud, y no me parece muy honesta que digamos. Hagamos como que no sabemos qué ven los chicos, qué les gusta, de qué hablan. Yo creo que les puedes hablar de todo, que les tienes que hablar de todo, que les tienes que decir la verdad. Son gente, caramba, gente más vulnerable (pero no mucho más, ese es otro engaño adulto), más joven, más pequeña. Pero creo que su única real y sustancial diferencia con nosotros es que no tienen total responsabilidad de lo que hacen, y tienen que ir adquiriéndola. Y la única forma es diciéndoles la verdad. El mundo es violento y tierno y horrible y hermoso, todo lo van a ver por sí mismos un día, y cuanto antes, mejor. Otra cosa es lo que hagan con lo que tienen. Decisiones que ya no se pueden tomar por ellos.

En resumen, yo no puedo decidir lo que vivirán los lectores, solo puedo acompañarlos por donde vayan y hacer de guía turística. Total, la mayoría pasamos por allí en algún momento.


De acuerdo, quizá estoy haciendo drama por gusto otra vez. Pero ya está, lo dije.

noviembre 09, 2005

Yo tampoco entiendo

Algo le pasa a mi estómago otra vez. Cada cierto tiempo se pone raro. Se cierra como una de esas flores carnívoras luego de que se ha tragado algo, y no quiere saber nada de comida.
Mal símil.

(Pausa porque me regalan un dulce buenísimo. ¿He contado que nuestro fotógrafo es, además, casi casi chef y que cuando hace producciones de cocina, nos comemos las cosas apenas termina de hacer las tomas? Este tipo es un genio, siempre llega en el momento justo.)

¿Dónde estaba? Ah sí, en la flor comegente. Me hizo acordar de una de mis películas favoritas cuando era niña. Teleamazonas la ponía en las mañanas (tenía un espacio para películas sesenteras y setenteras). Como yo en ese tiempo iba al colegio por las tardes, me quedaba hasta las once más o menos haciendo los deberes (no hay testigos, tendrán que creerme).

Dos o tres veces pusieron Little Shop of Horrors, del chico este que tiene en su tienda una planta carnívora, y bajo pena de alimentarla con sus propias extremidades, tiene que conseguir elemento humano. No es un mal sujeto, ¿a quién va a matar?, así que la planta empieza a ponerse violenta. La única opción parece ser este tipo realmente malo, terrible carácter, que le pega a la novia, y además es un sádico dentista.

Cada vez que tengo uno de esos ataques de pánico súbito, porque estoy sola y se me va al basurero la autosuficiencia, pensar que podría terminar de merienda de alguna planta carnívora, me hace reír.

Ya ven. Hasta es útil, a veces, la tv.

noviembre 07, 2005

Fufura, quichua y poesía

Desde que puedo acordarme, tengo un montón de amigos extraños. Alguno que otro tiene pinta de responsable y centrado, pero eso es que esconde mejor sus excentricidades, nada más. (Cuando conozco gente seria y formal, generalmente es para que adquieran un instantáneo síndrome de maternidad o paternidad y empiecen a aconsejarme, y terminen retándome). También hay amigos que ni se molestan en el disimulo. Fufura jamás se ha molestado. Ahora anda diciéndome que quiere ponerse un blog. Teman, enemigos del heredero.

A Fufura la conocí en la universidad. Era calladita y estudiosa. Parecía una de esas niñitas perfectas, pero como ya sabemos, Al me daba la misma impresión en el colegio, y ya ven ustedes cómo ha devenido ese asunto. Ya después me dí cuenta que era genial, pero también un poco manicha. Hoy me manda un mail con un poema en quichua y en español, el Atahualpa Huañi. Le digo que sí me acuerdo, que en segundo o tercer curso pretendían que me lo aprendiera, y que me salvé porque mi apellido me relegaba al final de la lista.

Fufura: Yo sí me lo aprendí de memoria para recitarlo. Yo declamaba en quichua y mi compañera en español, verso por verso... quichua, español...

Dael: Pobrecita. De lo que son capaces ciertos profesores.

Fufura: Es que yo mismito pedí recitarlo. Tenía que hacer algo para la feria del colegio, y a mí se me ocurrió recitarlo en quichua, preferible a hacerlo en español... Si me confundía, nadie se enteraba... jeje.

Rucu cuscungu
Jatum pacaipi
Huañui Huacaihuan

Es lo único que me acuerdo...



Yo siempre evité ese asunto de la recitada, por la fobia a hablar en público y porque además odiaba la poesía tal como nos la daban en el colegio. Hablaban de procesiones, de guerras, de gente en interminables amenazas de suicidio. A la poesía le dí varias cuadras de distancia. Y creo que, en cierto modo, hasta ahora me dura la desconfianza. Pero, por supuesto, de repente alguien como Rafael saca su poemario y me prueba que no todo era así. (Mejor lo aclaro o me borra de los links).

noviembre 04, 2005

Otra marca a la pared

Un rant más porque... pues porque me quedé atrapada entre dos camiones, uno lleno de piedras y otro de algodón de azúcar.

Acá, dependemos mucho de nuestros sentidos. Los cinco juntitos. Y de nuestra intuición. Cuando uno, o peor, cuando varios nos fallan, sonamos.

A mí, que rara vez se me da esa conjunción, no saben cómo me cuesta lograr el nivel de eficiencia que desesperadamente requiero en días como estos, en que hay que estar pendiente de los errores.

Si a usted no se le alineó bien el consciente hoy, no va más.

Cero errores, esa frase me va a perseguir hasta cuando haya dejado esto.

Por eso sueño con un día en que me siente a disfrutar de mis equivocaciones, y envidio a la gente con suerte, o con mucho talento, que vive con y de sus torceduras geniales. Y orgullosos de ellas.

Hoy ha ocurrido otro milagro, Dael se va tranquila porque su otra identidad quién sabe cómo sacó el barco a flote. Y se pregunta, sí, cuánto tiempo más va a durar esto de andar jugando a la precisión.

La hora de las excepciones

Excepción a la regla # 1
(Si te dicen que tiene mensaje, pasa por la vereda de enfrente)


Nada mal, el feriado. No pude acabar ni con el primer libro de Narnia, pero me va gustando. Una persona que me dijo que no sería la gran cosa, que era una historia muy moralista. Algo sacro se intuye en el fondo, pero no pierde el sentido del humor, tiene suficiente irreverencia.


The trouble about trying yo make yourself stupider than you really are is that you very often succeed.
(El problema de tratar de hacerte el estúpido, más de lo que en realidad eres, es que muy a menudo lo logras.)

No hay spoilers en mi microcomentario, aclaro, porque esta parte no saldrá en la película. Es una especie de precuela (no existe esa palabra en el diccionario que usamos acá), que Lewis escribió al final, pero quiso que al editarla la pusieran al principio. Se supone que con estos dos niños arranca toda la historia, causan todo el problema que lleva a la trama de El león, la bruja y el ropero, que es lo que veremos en la película. Básicamente, te cuentan cómo se fundó Narnia y cómo es eso de que hay otros mundos.


Excepción a la regla # 2
(Si eres Dael, no habrá necesidad de pedirte que te calles)


Tuve clase. Y me arrepentí de haber ido los dos días. Voy las dos semanas que faltan, para cerrar bien. Pero las encuestas dicen que ya no vuelvo. Me voy a perder un par de cosas, pero a cambio voy a recuperar mi tiempo. Además, si me aplico puedo hacerlas por mi cuenta. Es cuestión de presionarse un poco. ¿O era que había que hacer las cosas con gusto?

Será que a mí me dejó de gustar la educación formal, que no me cuadra que alguien asuma que su criterio es moneda local, y que encima me pidan o silencio o mutis cuando hay algo que creo que vale la pena comentar. No, no están leyendo mal, que me quede callada dije; ya puedo verlos tratando de imaginar un contexto en que alguien me pida que me calle, pero para que vean que nada es imposible en este lado del río, así ocurrió. Por eso, porque hasta a mí me parece bien raro que esto esté sucediendo, me voy.

(Me doy cuenta que eso último tiene un fuerte olor a engreimiento. Los que me conocen algo, saben que solo me estoy rayando.)


Excepción a la regla # 3
(Habrá paz en el hogar cuando los hijos se vayan de la casa)


Decía que nada mal el feriado. Solo salí con Reivaj a caminar y a buscar comida. El miércoles, todo cerrado. Por suerte los leales chinos del chifa al que recurrimos cuando hace hambre, estaban atendiendo, y tenían un Supercombo de Difuntos (ojalá no estén leyendo esto, o la próxima no nos dejan ni pisar la alfombra de bienvenida, lo cual sería una pena porque el wantan de allí es buenísimo).

No, el punto genial de estos dos días fue que hubo paz. Mis hermanos y yo siempre hemos creído que eso llegaría a medida que nos fuéramos nosotros tres. Pero la cosa ha sido deshacernos de nuestros padres. Se fueron de viaje y no saben qué calma. Mi papá no quería ir. El plan original era embarcarme a mí para que cuidara de mi mamá (de un espíritu mucho más juvenil que yo, la señora). Pero a última hora hubo Concilio Jedi. De ahí se decidió que me haría la dormida y que mis hermanos le tendrían la maleta hecha a mi papá. Protestó un poco, pero al cabo funcionó a la perfección.


Excepción a la regla # 4
(Alaba las agujas y harás feliz al sastre)


Estoy de vuelta en mi puesto, discutiendo con el mutante porque todo se paga en esta vida y nos toca el cierre acumulado. Discutiendo más de lo usual, verán, porque me metí con una de sus vacas sagradas. Arte. Yo creí que se iba a alegrar, palabra que sí. Pero como los cuadros los escogí yo, vuelvo y me encuentro con que tengo que retocar ciertos textos porque es impensable que haya dejado fuera a algunos de sus ídolos ¬¬

Ya le expliqué que para incluir a todos sus favoritos, tendríamos que hacer MM tamaño almanaque, pero eso es porque soy una mente cerrada y profana (a mí también me dejó pensando con esa combinación; a veces al ente le da por la profundidad). Me imagino que no todo mundo va a quedar contento, pero oigan, es una aproximación, no las rapiñas de la Galería Nacional.


Excepción a la ley # 5
(No lamentar la ausencia de jerarquías)


No aparece el jefe. Hoy que lo necesito. No puede hacerme esto, ¿quién me causará esa sensación de que otra vez lo he hecho todo mal, antes de mirarme un par de minutos y estampar su firma, eficaz trazo restaurador del equilibro en el cosmos?

Update: No lamentar la ausencia de jerarquías hasta confirmar que solo se demorarán un poco en llegar a la oficina.

noviembre 01, 2005

Con cuidado que hay virus

He cumplido con mi misión. Estoy bastante contenta con los resultados. Con mi parte del trato, al menos. A ver qué sale. Claro que uno se emociona, se emociona, y después las cosas no son tan bacanes como uno esperaba, pero al menos estos dos días los disfruté mucho. Y aprendí bastante. Ya sé que estoy hablando en acertijos, es todo lo que puedo contar por el momento. Si alguien se queda con la curiosidad, se aguanta hasta el viernes. Secreto profesional.

Me estafaron con un libro. Me pasa por apurada, andaba corriendo por El Librero y ví uno que me encantó, en realidad ví dos. Uno que me sirvió como no tienen idea para MM (y que originó el desvarío del párrafo anterior), y otro que me tenía dividida. Narnia. Lo había querido por mucho tiempo, pero alguien me dijo que no era la gran cosa. Justo encontré la compilación y quizá fuera una suerte que tuviera prisa, porque dejé la clásica indecisión pre-compra a un lado y me lo llevé. Ahora van a estrenar la película, así que mejor me adelanto para criticar con razones. Además de que voy a pasar dos días en casa, con una gripe que para qué les cuento. Eso sí, la película del pollo me la tengo que ver así me dé pulmonía, cada vez que veo ese tráiler...

Justo releo y me doy cuenta que no terminé de contar cómo me estafaron. No fue con Narnia, por suerte, porque ahí sí me daba ataque, fue con el otro. Usualmente reviso el primer capítulo y el último. Pues esta vez medio miré la tapa, y como ya he comprado otros libros de la serie, y era el único que había con ese título, no esperé más. Y cuando empiezo a leer en casita, me doy cuenta de que de la página 8 se saltan a la 25. Lo siento por la librería, ya les hice mala publicidad, y siempre se han portado muy bien (precios aparte) pero es absolutamente cierto. Revisé a ver si algún vándalo se las había arrancado, pero no: está impecable, salvo el pequeño detalle de que le faltan 17 carillas. Debería ir a pedir el cambio, ¿no? Ya veré.

Pasa en las mejores familias, supongo.

Me voy, que tengo pendientes todavía. Aprovechen ese feriado.

Thesaurus

Idealismo: Asunto que requiere tiempo y energía. Yo no tengo.

Al momento

  • Fragile Things, N. Gaiman