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febrero 05, 2007

Otra de Pratchett

Al fin terminé Interesting times. He estado saltando de aquí para allá por diversas razones, casi todas involucrando:

a mí y a alguna deuda por pagar,

a mí y algún objeto que arreglar o encontrar de urgencia o,

adivinen qué, ¡a mí! y gente a la que ayudar con algo bajo amenazas de resentimiento eterno (después de mucho chantaje emocional).


En suma, he estado viviendo mis propios tiempos interesantes, y por eso solo leía en el bus; pero ya ayer me dio vergüenza tener como dos semanas estancada con lo mismo y me decidí a que no comería ni dormiría hasta darle la vuelta a esa historia. Bueno, en realidad sí comí, porque mi mamá insistió y puede ser que yo no haya puesto mucha resistencia

Me ha conmovido menos que Small Gods, porque en vez de cuestiones teológicas este se centra en el heroísmo y sectores aledaños, pero me he reído en iguales cantidades con esa risa extraña de cuando creo que estoy sola, de modo que mi mamá pasaba por mi lado dándome una ocasional y condescendiente palmadita en la cabeza. Se salva porque es mi mamá, pero el resto de gente que hace eso no sabe lo cerca que está de que les devuelva el golpe.

Hay una horda de héroes legendarios. Tan legendarios que huelen a geriátrico. Hay un mago inepto que lleva una maldición por donde quiera que va. Hay un libro ultrasecreto titulado 'Lo que hice en mis vacaciones'. Hay un grupo de académicos cobardes, mucho comerciante informal, originales consignas revolucionarias, y una guerra de lo más civilizada. Y una fuerte apreciación de la vida como máximo bien, especialmente si es la propia, especialmente si se la puede conservar el mayor tiempo posible.

Si pudiera tener una conversación con alguno de los personajes, sería con Rincewind, (aka el mago inepto con mala suerte). Creo que sería divertido comparar pesimismos. Cuando a Rincewind le empieza a ir bien, él se resigna a que algo contundente aterrizará a continuación sobre su cabeza. Been there, etc.


Supongo que eso amenizó el fin de semana. (Mi concepto de ameno puede diferir un poco del original.) Al fin he visto Qué tan lejos. Lo único que realmente no me gustó es el final, porque esos últimos segundos se pudieron haber aprovechado mejor, pero por lo demás, me entretuve. La Tristeza tenía un aire a Paulina, pero también puede ser que es la única amiga quiteña que tengo y tons estoy un poquito condicionada. ¡Ojalá no le moleste el comentario!

Por lo pronto, y a más de todas las películas de dibujos animados y fantasía que quiero ver este año, hay dos que, por culpa de ciertos comentarios, me falta ver. Children of Men (que me la debe el Conejo) y El laberinto del fauno. Si alguien en quien confío para estos asuntos me dijo que comparada con estas dos Babel no es la gran cosa... Significa que es mejor que me cerciore. Por lo pronto, estoy en proceso de desintoxicación de anime -no se descarta una recaída- y empezaré con el primer número de Lemony Snicket, serie que voy leyendo saltada. Después de eso no sé lo que haré, porque se me acaba la mercancía, y la sola idea logra preocuparme. No tengo cable, y en la desesperación, uno puede terminar viendo televisión local (suerte que ya pusieron Los Chicos del Barrio en televisión abierta).


Líbranos del mal.

enero 19, 2007

Güel doon, Kenni

En cuanto logre sacar de mi reproductor la grabación del discurso, la oirán (los que se apunten, claro). Lamentablemente no me pude quedar más tiempo, porque la ceremonia fue un poquitito extensa, y temía que me extrañasen en la oficina, pero de que estuve en representación de ¿cómo dijiste, Al?, los desadaptados de la caja, pues estuve. Felicitaciones a Kenni por su graduación, por su premio a mejor bachiller, y por su discurso durante el cual -casi- no sonó ningún celular. Y hasta se rió la gente. (Generosa, la gente.)



Debería estar haciendo algún comentario de lo que vimos ayer, pero la verdad soy demasiado vaga, y aprovecho que Rossy ya me ahorró el trabajo. Para resumir, debo decir que admiro mucho a la señora Blanchett. Que Brad Pitt me produce sentimientos encontrados, así que prefiero recordarlo en esta película, y en El Club de la Pelea, y en Snatch, también.

Todas las historias están bien contadas, ténganlo por seguro. Todas tienen peso. Todas me estaban estresando bastante (ejem, yo casi no hablo durante las películas, pero tampoco puedo quedarme quietecita en el asiento). Pero si me tengo que quedar con una... obviamente, elegiré la subtrama japonesa. Es, es oh tan anime, que a esta chica *buscando nombre de la actriz* Rinko Kikuchi le tienen que dar algo por esa actuación. En serio. Véanla. Sufrirán como Rossy y yo ayer. Pero querrán volver a una segunda función. O se comprarán el dvd pirata. O el original, por si acaso hay escenas editadas, o entrevistas al director, y a los actores, etc.



¿Ya dije que felicitamos a Kenni? Pues eso.

enero 16, 2007

Qué tema con las ratas

Debo protestar. Con excepción de la brillante escena final, las ratas somos maltratadas a lo largo y ancho de esta película. Además, hay muchos disparos, muchas partes humanas desprendidas del resto del cuerpo, mucha sangre salpicada en paredes, pisos y mobiliario, y mucho mucho DiCaprio y Matt Damon, contra los cuales no tengo nada, en realidad, y no están tan mal en esta ocasión, y mucho Jack Nicholson, y eso puede ser o muy bueno, o muy perturbador.

Yo dizque iba para liberarme del estrés que me causó esa visita a la modista (Lindasam, debo quererte mucho), y terminé más tensa que un gato que sospecha que están a punto de darle un baño (las ratas no le tememos al agua). Me costó mucho dormirme, en serio. Esos mafiosos no han aprendido el uso del silenciador en sus armas.

Al final me pareció haber estado en uno de esos juegos en los que la gente dispara como loca a todo lo que se mueva en la pantalla.

enero 02, 2007

Cuenta nueva

Desde hoy, retorno a ser una usuaria más del honorable servicio de transporte público. Meaning: volví a meterme en problemas.

Madrugué porque intuía que iba a ser una jornada algo difícil. No he adelantado textos, no tengo la planificación de enero, no he leído nada para la prueba -id cruzando esos deditos para que no la tomen- y realmente quiero empezar el año con una buena actitud. Salí siete y media de casa, y tomé el bus que sabía que me llevaría hasta la parada de la metroway más cercana -solo por esa vía consigo llegar hasta el trabajo, ya no hay buses a lo largo de la Domingo Comín-.

Sorpresa número uno: le han cambiado el recorrido a los buses. En vez de continuar mi viaje al sur, me fui a dar un paseo por el centro, y terminé en la bahía, desierta a esas horas. Caminé hasta la estación esa que queda frente a la Caja del Seguro, y llegué acá antes de las ocho y media.

Otras novedades: se han movido las frutas. Es decir, el año nuevo ha traído cambios de sección para todos, cambios en los que hasta donde sé, no estoy involucrada, así que todo lo que noto es que solo habemos tres personas en esta oficina donde normalmente cabemos diez y sobra espacio. El silencio es impresionante y, por mi parte, bienvenido. (No debí hablar, ya empezaron a llegar los demás.)

Pero tuve un feriadito de fin de año bastante auspicioso. El sábado conseguimos lo que sinceramente creí que no se podría: casi completamos la cuota de caramelos para la escuela a la que este sábado irá Kch. Espero poder sumarme a la visita, pero en todo caso, la labor está hecha. Mención especial a Rossy, en cuya casa montamos la base de la Operación Caramelo, y a su mamá por alimentar a las tropas; a Claudieko, que nos guió a través de la bahía, hasta llegar a los proveedores (después de un megabatido y unas tortillas que casi nos dejan k.o.); a CD por mantener la calma mientras nosotras entrábamos en pánico, y sacar las cuentas justas para que compráramos lo que se necesitaba y no lo primero que nos pusieran en frente, y también a Neo por aportar su maestría en el arte de atar las fundas de caramelo con cintitas rosadas -lol-.

Al finalizar el operativo casi no lo podríamos creer.

Después de más comida, reuniones familiares, más regalos, que incluyen una serie que jamás había oído mencionar de Matsumoto, cortesía de Namida, y dos relojes (¿impuntual, yo?), estaba dispuesta a pasar el lunes en profundas reflexiones con el control remoto. Pero a mi familia se le ocurrió irse a la playa.

Lo pensé bien. Playa. Primer día del año. Temporada. Repleta. No cash.

Me excusé y me fui a dar unas vueltas. Encontré a Namida y Goku, y luego a Kenni y Neo. Terminamos viendo una película un tanto extraña en la que me parecía, a ratos, reconocer unas caras, y luego desconocerlas por completo. Estaba hablada en algunas variedades de chino, y en japonés. Algunas personas se aburrieron y abandonaron la sala a media función. Otras tantas olvidaron apagar sus celulares. Otras osaron sentarse delante de mí, y me obligaron a sentarme derechita para poder leer los subtítulos ¬¬. Y los peores fueron los que se dedicaron a remedar las entonaciones del idioma chino. No saben lo cerca que estuvieron de la muerte. Pero salimos airosos, gracias a unas galletas de soja que aparecieron como por arte de magia. Se los digo yo, son poderosas. Me comí dos, y lograron lo que ni el cuarto de libra puede: hicieron que no pudiera terminarme mis papas fritas. Aún guardo una que probablemente será mi almuerzo de hoy :D.

En estos días lo he pensado mucho y sí tengo un par de buenos propósitos por ahí parqueados. Quiero estudiar algo, probablemente algún idioma -aunque Soni ya me basureó-. Quiero ser más concienzuda al leer, y dejar el caos ese en el que llevo mis libros y revistas. Y bueno, investigaré a ver si este año se puede traspasar los límites del reino, y ver qué hay más allá de donde termina el mapa, donde se dice que habitan monstruos innombrables...

Thesaurus

Idealismo: Asunto que requiere tiempo y energía. Yo no tengo.

Al momento

  • Fragile Things, N. Gaiman