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febrero 08, 2007

Orden en la sala

Después de tener un lunes bastante productivo, he pasado dos días prácticamente desenfocada. Termino de escribir, releo, y no soy capaz de reconocer el texto. Ser distraída es normal. Pero esto ya se está pasando. Se supone que siempre he podido negociar conmigo misma para concentrarme cuando hay que trabajar en serio. Así que este bloqueo no me ha gustado nada, y hoy se tiene que terminar.


Entre otras cosas, estoy terminando de ver Soul Hunter (lo siento Nami, pero esa serie parece tener una suerte extraña; siempre intento devolvértelo por error, y cuando lo quiero ver no aparece, así que le he puesto un ultimátum: de esta semana no pasa que la veo toda). Si bien los primeros capítulos me parecieron lentos, repetitivos, algo decepcionantes -como el hecho de no tener otra opción que escuchar el doblaje al castellano, gracias al cielo hecho en México- me doy cuenta que a medida que avanzo hasta el final, me está gustando más. Hasta ahora no entendía para qué mismo le dan el papel protagónico a Taikou, si total los que hacen todo el gasto son los otros personajes; pero ahora parece que la cosa se pone interesante. Dicen que hay una novela al respecto, me pregunto qué tan difícil sería conseguirla....


Pero debo concentrarme. Allá voy.

febrero 01, 2007

Una anotación

Daniel Radcliffe es un actor. Tiene derecho, supongo, a aceptar actuar en una obra de teatro común y corriente, en un teatro común y corriente, con todo lo común y corriente que puede ser el teatro en Londres. Y a cumplir con las especificaciones del papel que se le asigne en dicha obra, independientemente de los papeles que haya interpretado anteriormente en cintas dirigidas a público infantil, juvenil o el que sea.

No es que comparta, pero entiendo que páginas de fans, y padres preocupados, puedan entrar en conmoción. Entiendo mucho menos que diarios o revistas online armen escándalo y polémica en un intento nada nuevo de aumentar el nivel de sus visitas. Pero lo que me ha decepcionado bastante es que un diario impreso le dé encabezado en portada de la primera sección y de la segunda, con un título francamente amarillista. Daniel Radcliffe no es Harry Potter, lo representa en las películas. No es mago. Y se desnudará en una obra de teatro, no en un video que será exhibido en Youtube, o en el Disney Channel.

Hasta ahora veo que alguien se preocupe por la trama de la obra, la importancia, la trascendencia. No. El escándalo es que sea el chico que hace de Harry Potter. Unos lo ven divertido. Otros lo ven escandaloso. Pero por favor. Escandalosas las cosas que pasan en la televisión local, y a eso nadie le dice ni mu.



Ajá, yo también trabajo acá.

enero 25, 2007

Maldiciones

Una -supuestamente- antigua maldición china dice:


Ojalá que vivas tiempos interesantes.

Se presume que es la más pesadita de un trío completado por:


Que en ti recaiga la atención de los que tienen el poder, y

Que encuentres lo que andas buscando.


A nosotros nos han caído por lo menos dos, la primera y la última. Y a veces sospecho que, justamente para lo que no nos conviene, también padecemos de la tercera. Y todo nos lo tenemos bien ganado.

Estos días me tenía apesadumbrada esa cuestión de los niños a los que matan balas perdidas. ¡Por supuesto que todos los días ocurren cosas peores! Lo que me preocupa es que, esas cosas peores se nos vuelven como naturales. A primera vista no parece una gran maldición, pero si la observas un rato más, te haces a un ladito y, si sabes cómo, te santiguas. Tiempos interesantes, indeed. Pero nos lo hemos buscado, también.

enero 12, 2007

¡Quejarse funciona!

Como lo leen. Bastó que me quejara sutilmente ayer para que Zoni se compadeciera de mí y pasara a verme, y nos dirigiéramos hacia la madriguera del conejo, quien no solo accedió a concedernos unas horas de su apretada agenda, sino que nos invitó a un buen pedazo de queso. Había mucha información que actualizar, pero creo que hicimos un buen trabajo de equipo. Y por ahí veo que Bonny propone helado y Scrabble.

Hoy la vida me jugó una mala broma. Me desperté segurísima de que era sábado y ya había cerrado edición el día anterior, y por tanto tenía todo el derecho de seguir durmiendo. Sin embargo la pequeña vocecita que sabe que en ese estado de adormilamiento me creo cualquier cosa, empezó a fastidiar.

Levántate.

No quiero. ¿No ves que es sábado?

Es viernes.

Es sábado. Ayer llegué tarde acá, así que debe haber sido por el cierre...

Viernes. Ayer fue porque andabas por la tierra del Conejo. No has cerrado. Tu jefe no ha aprobado nada aún. De hecho, no has visto ni una sola página...

No me molestes ¬¬, me estás mintiendo, no puede ser, yo...

*resignación al sonar el despertador*


Fue muy duro reconocer que las tres cuartas partes de mi consciente estaban equivocadas. Me demoré siglos en alistarme para salir, y realmente pensé que llegaría tarde por primera vez desde que no tengo expreso. Aunque parezca cuento, he cumplido durante estas dos semanas el buen propósito de no llegar tarde para no tener que justificarme (si hay algo que odio más que madrugar, es el papeleo). Estoy tan orgullosa de mí, que ando pensando cómo premiarme, qué será, que será...





Wait.


Qué vergüenza. Después de todos estos años, todavía funciono como una criatura. Tengo que coaccionar a tres tercios de mí misma para comportarme de manera responsable.

enero 08, 2007

Agua mansa

Tuve un sueño aleatorio. Una persona del mundo de los blogs. Una del trabajo. una de mi familia. Otra ficticia. Para qué, anda experimental mi inconsciente, por ahora.

Para colmo tenía pendiente esta cuestión del relato, y como se me ocurrió la genial idea de pedirle a Kenni que hiciera la sugerencia del tema, tuve que escribir sobre... Y bueno, salió una cosa feísima. Pero la tengo que publicar porque Rossy ya terminó la suya y después pierdo.



De vuelta al mundo real, auxilio. Alguien tiene la errónea idea de que a mí se me puede encargar trabajos delicados de alta precisión. Ayer una de las chicas de mi clase me hizo señas misteriosamente para que me acercara. No sabía para qué, ella ha dejado de ir últimamente, y como su vida está algo complicada ahora, no he querido presionarla. Pero pensé que sería algo importante. Fui.

Cuando llegué, me puso unas tijeritas en la mano. Me la quedé mirando. Ella estaba sonriente. Quería, ni más ni menos, que le cortara las uñas a su bebita (cuatro semanas, creo que tiene), que estaba dormida en una de esas sillas que usan para transportar a los niños.

Pánico.

¿Cómo decirle que no? Rara vez me piden nada, se supone que pretendo que puedan tenerme confianza, etc. Era como estar en una sala de operaciones, con medio mundo creyendo que eres un experto cirujano, y tú sin saber ni pegar botones. Para colmo tuve público, las otras chicas se acercaron a mirar. Me encomendé, encomendé a la niña, encomendé sus deditos que no sabían en el peligro en que se hallaban, encomendé hasta las tijeras, hermanos, mientras rogaba que Reivaj no se diera cuenta, porque ese es batracio.

Hasta ahora no sé porqué me lo pidieron precisamente a mí. Tampoco pregunté, no hice preguntas, estaba demasiado aliviada de no haberle hecho daño a la nena.

Es medio espinoso tratar con chicos de esa edad. Algunos no sueltan palabra. No puedo quejarme porque mi mala memoria no alcanza a borrar el hecho de que yo era peor que ellos. Otros se pasan cuestionándote hasta casi hacerte perder la paciencia, y de eso creo tener bastante. Y otros se meten en problemas, y luego vuelven, y no te cuentan nada, ni un comentario, a pesar de que tú ya lo sabes por otras fuentes, o porque las evidencias están ahí. Y tú te quedas esperando a que en algún momento te los hayas ganado lo suficiente como para que de su propia voluntad acudan a contarte, pedirte, preguntarte...

La arrogancia, según parece, es grande. Incluso en una rata que cree tener los pies firmemente puestos sobre la tierra. Lo que no te habías planteado, Dael, es ¿qué ibas a hacer una vez que se produjera el milagro?

Un día te despiertan con un mensaje haciéndote preguntas para las que te haría falta acudir con una pizarra, un marcador, bastantes horas y similar cantidad de libros para contestar con toda la honestidad posible que no tienes la respuesta. O te dicen que cómo es posible que no supieras que querían estudiar arte pero no se pudo (y te sientes de lo último). O te piden que le cortes las uñas a un recién nacido.

No estoy lista para esto. Voy a tener que pedir que designen a alguien más para esa clase, o si quiero quedarme con ella, voy a tener que arremangarme y empezar a hilar fino.

Cuando me pasaron allá, hace un par de años, hice pucheros, porque me estaban usando de parche. Estaba con los niños chiquitos, que me hacían sudar la gota gorda, pero los adoraba. Ahora ya no tengo que correr detrás de nadie para evitar que se coma los crayones. Estoy mucho más relajada, o eso parecería. Pero la tensión que puede haber en tanta quietud no deja de asombrarme.

enero 05, 2007

Honrar la profesión

Siempre culpo al conejo de haber terminado en esta profesión, porque a mí en el colegio ni chiste me hacía ser periodista. Yo quería estudiar literatura. La clásica de mi papá es 'haz lo que quieras que yo te apoyo'. Y mi mamá hinchando tooodo el santo día para que alguno de nosotros estudiara leyes. De vez en cuando se acuerda, todavía, pero me temo que tiene la guerra perdida. Empezando por la mayor y la que pone el ejemplo, o sea la rata aquí firmante.


Mum-Rat: Pero sería muy útil que alguien en la familia estudie leyes...

(Los tres a coro): ¿Y por qué no lo estudias tú?


No me arrepiento. Ahora que todo ha pasado, sé, estoy segura, de que hay varias carreras que me hubiera gustado más estudiar. Sin embargo, en su momento se hizo lo que se pudo, o lo que se supo: cuestión mía el no investigar más a fondo. La proverbial pereza.

Quizá porque no llegué muy ilusionada a la universidad, si no más bien resignada a que algo había que estudiar en renuncia a ese sueño que tenía antes, nunca he creído que el periodismo sea una labor sacra. Paso rodeada de periodistas casi más tiempo que el que paso con mi familia. Y para ser honesta... hay muy pocos que admire.

Porque conozco a los que de verdad, no saben darle forma a un texto, pero lo siguen intentando con un entusiasmo que no comprendo; o los que están fascinados con llegar a ser leyenda no importa qué o a quién dejen en el camino; o a los que aplican la doble moral de organizar seminarios y convenciones sobre la libertad de expresión, y sin embargo en la práctica diaria, no olvidan encenderle la vela al dios conveniencia...

Y me conozco a mí. Una infiltrada que aguanta porque ya es bastante suerte que le paguen por escribir.

En el periodismo, nosotros todos, profesionales y aficionados, sacados de oficios distintos, cada cual con su tendencia a lo político, a lo social, al entretenimiento, a lo científico; ratas honorables y las de alcantarilla, nos hemos hecho nuestro nido, como pasa en la salud, como pasa en lo religioso, como pasa en la política. Es una profesión más. Que sostiene en mucho la formación de opinión pública, ok. Pero con todo el respeto a Luis de Bonald, y a don Eugenio Espejo, no podemos estar por siempre queriendo creer que se iba a mantener como una pátina, que no iba a haber grietas. El periodismo nació, se mezcló con los viejos colores del mundo y adquirió tonalidad propia.

Por eso me gusta más la individualidad, verá usted. El decir, este mundo es así, pero en la medida de mis fuerzas le pongo un límite y soy yo mismo. Y hago las cosas según mi conciencia.

Ay. Iba a ser un post entusiasta felicitando a mis colegas y a mí. Bueh. Todavía estamos a tiempo. Según yo, ser periodista es aprender, investigar, ser creativo, pero esa es solo la base, porque a partir de eso hay que ser capaz de pensar por uno mismo y, en función de los demás, decir eso que uno piensa.

Y yo pienso, mientras más sucios se vuelven los caudales de información, es más arduo, pero también más interesante, identificar voces que valga la pena oír.

Feliz Día del Periodista, a los que estén por ahí leyendo.

enero 02, 2007

Cuenta nueva

Desde hoy, retorno a ser una usuaria más del honorable servicio de transporte público. Meaning: volví a meterme en problemas.

Madrugué porque intuía que iba a ser una jornada algo difícil. No he adelantado textos, no tengo la planificación de enero, no he leído nada para la prueba -id cruzando esos deditos para que no la tomen- y realmente quiero empezar el año con una buena actitud. Salí siete y media de casa, y tomé el bus que sabía que me llevaría hasta la parada de la metroway más cercana -solo por esa vía consigo llegar hasta el trabajo, ya no hay buses a lo largo de la Domingo Comín-.

Sorpresa número uno: le han cambiado el recorrido a los buses. En vez de continuar mi viaje al sur, me fui a dar un paseo por el centro, y terminé en la bahía, desierta a esas horas. Caminé hasta la estación esa que queda frente a la Caja del Seguro, y llegué acá antes de las ocho y media.

Otras novedades: se han movido las frutas. Es decir, el año nuevo ha traído cambios de sección para todos, cambios en los que hasta donde sé, no estoy involucrada, así que todo lo que noto es que solo habemos tres personas en esta oficina donde normalmente cabemos diez y sobra espacio. El silencio es impresionante y, por mi parte, bienvenido. (No debí hablar, ya empezaron a llegar los demás.)

Pero tuve un feriadito de fin de año bastante auspicioso. El sábado conseguimos lo que sinceramente creí que no se podría: casi completamos la cuota de caramelos para la escuela a la que este sábado irá Kch. Espero poder sumarme a la visita, pero en todo caso, la labor está hecha. Mención especial a Rossy, en cuya casa montamos la base de la Operación Caramelo, y a su mamá por alimentar a las tropas; a Claudieko, que nos guió a través de la bahía, hasta llegar a los proveedores (después de un megabatido y unas tortillas que casi nos dejan k.o.); a CD por mantener la calma mientras nosotras entrábamos en pánico, y sacar las cuentas justas para que compráramos lo que se necesitaba y no lo primero que nos pusieran en frente, y también a Neo por aportar su maestría en el arte de atar las fundas de caramelo con cintitas rosadas -lol-.

Al finalizar el operativo casi no lo podríamos creer.

Después de más comida, reuniones familiares, más regalos, que incluyen una serie que jamás había oído mencionar de Matsumoto, cortesía de Namida, y dos relojes (¿impuntual, yo?), estaba dispuesta a pasar el lunes en profundas reflexiones con el control remoto. Pero a mi familia se le ocurrió irse a la playa.

Lo pensé bien. Playa. Primer día del año. Temporada. Repleta. No cash.

Me excusé y me fui a dar unas vueltas. Encontré a Namida y Goku, y luego a Kenni y Neo. Terminamos viendo una película un tanto extraña en la que me parecía, a ratos, reconocer unas caras, y luego desconocerlas por completo. Estaba hablada en algunas variedades de chino, y en japonés. Algunas personas se aburrieron y abandonaron la sala a media función. Otras tantas olvidaron apagar sus celulares. Otras osaron sentarse delante de mí, y me obligaron a sentarme derechita para poder leer los subtítulos ¬¬. Y los peores fueron los que se dedicaron a remedar las entonaciones del idioma chino. No saben lo cerca que estuvieron de la muerte. Pero salimos airosos, gracias a unas galletas de soja que aparecieron como por arte de magia. Se los digo yo, son poderosas. Me comí dos, y lograron lo que ni el cuarto de libra puede: hicieron que no pudiera terminarme mis papas fritas. Aún guardo una que probablemente será mi almuerzo de hoy :D.

En estos días lo he pensado mucho y sí tengo un par de buenos propósitos por ahí parqueados. Quiero estudiar algo, probablemente algún idioma -aunque Soni ya me basureó-. Quiero ser más concienzuda al leer, y dejar el caos ese en el que llevo mis libros y revistas. Y bueno, investigaré a ver si este año se puede traspasar los límites del reino, y ver qué hay más allá de donde termina el mapa, donde se dice que habitan monstruos innombrables...

diciembre 29, 2006

dos cero cero siete

Me gustaría decir que aprendí muchas cosas. Pero, a pesar de que así fue, tengo un pequeño problema: no sé cuánto me dure el aprendizaje. Por ejemplo, al iniciar este año me prometí no mediar más en líos ajenos, y qué creen.

Todo lo que sé es que no volveré a jurar que me conozco. Me he sorprendido a mí misma varias veces, y no siempre la sorpresa ha sido agradable. Pero en fin, eso ha valido la pena. Creo. Ya se verá.

Quiero a mis amigos, pero la verdad es que tengo poca aptitud social, y hasta ahora no había visto la conveniencia de hacer otros. Con pocos pero buenos me basta, pensaba yo. Este año mi cuota de amigos ha aumentado, pese a que no puede decirse que haya puesto mucho de mi parte. Javier dice que cuando se es amigo de tantos, en realidad se es de nadie. Pero, supongo que hasta un sabio como mi hermanito menor se puede equivocar. Otra vez, ya se verá.

Este año no estudié. No soy ni más rica ni más pobre que antes. Pero tengo anime. Y más libros que quería. Y más música. Paseé un poco. Y hasta escribí tantito. Pero, como decía, este factor amigos multiplica la cuestión, porque a medida que se graduaron-viajaron-publicaron-comprometieron-lloraron-despidieron-regresaron-, estuve ahí, pude verlos y compartir sus momentos de gloria y de desdicha. Y ellos los míos.

Me gustaría hacer una lista de buenos propósitos. *conseguirmásmatsumoto - tenermásdíaslibres - iratodoslosestrenosdepelículasquequiero - conseguirloslibrosquemehacenfalta - poderquedarmeencasasintenerquetrabajar -. Pero como ven, terminaría haciendo una de fáciles propósitos, por pura comodidad. Al final, son las cosas que no pides ni esperas las que mejor salen. Así que no haré planes. Como dice mi amiga Fufura, fiel fan de Cruks en Karnak, 'lo que venga'.

Así que, amigos virtuales míos que compartís la lista de enlaces, y los que no, espero encontrarlos el próximo año en felices circunstancias. Que riamos el doble. Que no nos cansemos de reír. Siempre y cuando sepamos de qué nos estamos riendo.

* * *



Aguanten. No sé si ha sido lo mejor, pero Rossy me hizo acuerdo de algo. Este año perdí toda posibilidad de entrar al msn desde aquí. El día que me veten el blog, no me quedará otra que barajarme. He tenido que recurrir a la cbox, intitulada Cabina de Suicidios. Y creo que ni en el msn me había divertido tanto. Así, con el grupo de visitantes que día a día le roban horas al estrés y al trabajo para venir a instalarse en la cajita, armamos trivias, peleas, y también luchamos por la justicia, el chocolate, el queso, y hasta la literatura nacional.

Nada mal, ne?

Thesaurus

Idealismo: Asunto que requiere tiempo y energía. Yo no tengo.

Al momento

  • Fragile Things, N. Gaiman