junio 04, 2003

Necesito desahogarme. No sé qué diablos va a pasar conmigo mañana, y maldito si me interesa.

Así reza el inicio de este post blasfemo y autocompasivo, pero que refleja de mil maravillas el hecho de que mi estado de ánimo anda por los suelos. Por culpa del jefe, del editor, del trabajo, de mí misma que no renuncio de una vez a tanta estupidez junta. ¿Por qué no he de tener el poder de terminar con todo cuando me siento con ganas?

Puede que me arrepienta después. He aguantado momentos más difíciles. No creo que se trate de cobardía, porque me odiaría a mí misma si saliera corriendo de miedo a algo o a alguien. Es hastío, simplemente. No soporto seguir en este lugar y en estas circunstancias el resto de mi vida, y especialmente no en este momento, en que podría estar haciendo cualquier cosa más interesante que pelear por un espacio en la recóndita página cultural de un periódico regionalista y tercermundista.

Mi dedos se resbalan por el teclado con furia, con el arrebato de quien está condenadada a escribir lo que se le antoja a alguien más. ¡A capricho de otro! ¡No es posible que yo esté haciendo esto! Necesito hacer algo en lo que crea, algo en lo que me encuentre y no tenga que andar recogiendo retazos de mí cada noche, para recordar cómo soy. Un espacio, Dios, un espacio auténtico y libre.

Thesaurus

Idealismo: Asunto que requiere tiempo y energía. Yo no tengo.

Al momento

  • Fragile Things, N. Gaiman