junio 24, 2003


Yo creo que la fe es poderosa. Puede todo, en lo material y en lo espiritual. Lo que sucede -en mi humilde opinión- es que los humanos somos criaturas a las que que les encanta pedir. Y no es que esté mal, si necesitamos algo qué más que pedirlo. El problema es lo que pedimos. Nos damos cuenta de que nos falta comida, ropa, dinero, casa. Pero ni se nos pasa por la cabeza que nos falta amor, humildad, sabiduría y valentía. Ambas cosas son importantes, pero las últimas más, porque son eternas, como nosotros. Permanecen cuando todo lo demás se va.

La prueba de la fe produce paciencia. La fe es una cosa que, mientras más se prueba, más crece. Como los músculos, hacerlos trabajar es pesado, pero luego se ven los resultados. Si uno no los usa, se quedan débiles. Si Dios nos da pruebas, es que está respondiendo a ese 'auméntanos la fe'.

Luego, creo firmemente que él quiere que tengamos vidas dignas, honradas, saludables y felices, aunque personalmente él haya tenido que pasársela pidiendo posada, durmiendo a descampado y usando la misma túnica. Lo siguiente que voy a decir es un sermón para mí misma, y lo comparto con la seguridad de que hablo con gente que me entiende porque son cristianos como yo, algo que no encuentro muy a menudo. ¿Por qué nos resulta tan poco atractiva la clase de vida que él llevó? ¿No se supone que somos los que queríamos seguirlo? El dio advertencias a los que se arriesgaban... Y hay que ser valiente para llevarse el reino de los cielos...

A mi modo de ver, los cristianos corremos el peligro -si es que ya no caímos- de volvernos facilistas. De no querer arriesgar nada. Ni posesiones, ni condición social, ni relaciones ni nada. Tenemos que revisar bien nuestras prioridades. ¿Qué tal si mañana, como a los pescadores, él dice ven y sígueme? ¿Estaremos dispuestos a dejar las redes, las barcas, los peces, a nuestro padre y nuestra madre por seguirlo? Abraham casi sacrifica a su hijo, después de todo. Y es el mismo Dios de siempre.

Creo que Dios desea saber si lo amamos con tanto abandono como él nos ha amado a nosotros. Si estaríamos dispuestos a dejar nuestros tronos terrenales como él dejó el suyo en la persona de Jesucristo. A unos, como Pablo y los misioneros, les hace la pregunta, y recibe respuesta. Los demás nos hacemos los sordos, o será que a él le da pena porque sabe que no somos más que niños todavía, y nos deja estar. No lo sé.

Bueno, ahora saben todo lo que me dedico a pensar cuando me quedo callada XD En serio, no pretendo convencer a nadie, son cosas que me digo a mí misma y que Dios me dé el valor de ponerlas en práctica.

Thesaurus

Idealismo: Asunto que requiere tiempo y energía. Yo no tengo.

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  • Fragile Things, N. Gaiman