agosto 04, 2004

Crikey, crikey, crikey.
Son contadas ocasiones en que un libro me ha hecho llorar. A saberse: la escena de la Plaza Real, en Veinte años después; Harry con los ojos cerrados por no ver a Cedric muerto, en Cáliz de Fuego; Remus sosteniendo a Harry para que no se acerque al Velo; cuando muere el tío Tom; y creo que -creo que- cuando Scout y Jem se enteran de la muerte de Tom Robinson, en Matar a un ruiseñor. No sé si yo era tan sensible en ese tiempo.
Y ahora viene este señor, con su Limpieza de Sangre, y pone un párrafo, un solo párrafo en boca de Diego Alatriste, que quiere conseguir un favor de Olivares para sacar a Íñigo de Toledo, y bua. Ni porque estoy en mi puesto y mis compañeros están muy cerca y con ánimos de conversa, pude aguantarme.
A otra cosa: ya decidimos dónde cambiarnos; creo que para este lunes nos habremos pasado del todo. Vamos a estar muy estrechos, pero ni modo, no se sabe de otra opción. Lo que más me tortura es la idea de que me manden a almacenar mis libros (noooooo), de modo que defendí con uñas y dientes uno de mis estanteros (ojalá que quepan todos, pero lo dudo) y renuncié al monstruo de armario, que habré de cambiar por uno de esos organizadores metálicos. Tampco parece que habrá sitio para mi escritorio, aunque mi papá prometió que buscaría la forma. Todo sea en nombre del arte.
Por ahora están llevándose las cosas más pesadas, pintando y tal. Habrá sitio para el perro y los gatos, cosa no poco importante. Y seguiremos cerca de la iglesia, la familia materna y el seminario.
Hablando de lo cual. Anoche fue una mezcla de humillación y gloria. Expuse, y en vez de los cinco minutos reglamentarios, parece que me llevé quince. ¡No pude acortarlo, por vida mía! ¿Quién puede resumir, con cierto sentido teológico, el Pentateuco? El caso es que no terminamos, y a la profesora no le gustó para nada, dijo que tenía que haber sido más panorámica.
Reivaj apareció a la salida, diciéndome en voz alta que había sido una exposición brillante, a pesar de lo que dijeran ciertas personas. Me lo llevé a rastras de allí, antes de que me causara más problemas.
¿Por qué su opinión es tan importante para mí? ¿Porque es la persona más inteligente que conozco, a pesar de ser más joven que yo? ¿Porque es mi mejor amigo? El caso es que con una palabra puede acabarme o dejarme caminando sobre nubes. A veces no sé si me desdeña, y habla conmigo solo porque no tiene con quién más, o si de veras me considera su igual. Reivaj tiene muy alto concepto de sí mismo, sabrán ustedes. Yo intento equilibrarlo, ponerle pies en tierra, escucharlo, inyectarle de cuando en cuando cierta dosis de humildad... Lo cual no siempre es bien recibido.
Es extraño, porque debería importarme (y de hecho, importa y mucho)lo que diga Esoj, solo que él rara vez dice cosas como ésa.
Me estoy poniendo emocional. Mejor me voy.

Thesaurus

Idealismo: Asunto que requiere tiempo y energía. Yo no tengo.

Al momento

  • Fragile Things, N. Gaiman