noviembre 05, 2003

Casi muero hoy. Aún puedo morir mañana. Anoche me fui con Mil a ver el preestreno de Matrix Revolutions. Por primera vez en mi vida me anticipé en algo al resto del mundo, je.

Pero aparte de que me gustó bastante la peli, y que me reí a morir con ese diálogo entre Trinity, el Merovingio y la chica del Merovingio (Irá hasta el fin del mundo. Está enamorada), esta tarde me llevé un susto mayúsculo.

Resulta que anoche, camino al cine, Mil me contó que a ciertas personas de la redacción le han enviado un mail viperino concerniente a la vida after work (que no le importa a nadie más que a los directamente interesados, creo yo) del editor general y algunos de los y las redactoras.

Y yo, que había prometido inter me olvidarme del asunto por propia conveniencia, recibo hoy en mi buzón del trabajo un mail de una amiga preguntándome porque dizque ya se enteró yo no sé como de las nuevas, con pelos y señales. Le contesté al puro estilo torero, le hice una reseña de The Matrix y, consciente de que bórrelos o no, pasará por el escrutinio de Dolores Jane Umbridge, reencarnada en el susodicho editor, me resigné a enviarlos a la papelera y sentarme a esperar el llamado de atención que de seguro vendría o vendrá. Huelga decir que no es mi culpa y ya estoy preparando mi coraza, y mis plegarias.

Pero para colmo de males, mi día no se había terminado. Llega Mil y me dice que anoche nos tomaron una foto a W-boy (su novio), a ella y a mí, en primera fila del preestreno. Y por cierto, que la foto estaba en la red interna de fotografías, lista para ser publicada en la página de sociales. Yo había sido convenientemente editada (la suerte de la fea...), pero ellos dos eran las estrellas. Ahora, eso no tendría ningún problema, si no estuviera terminantemente prohibido en nuestro sacrosanto medio de comunicación el romance entre compañeros de trabajo. Sí, ya sé, suena antediluviano, pero yo no me inventé esas reglas, eso ya estaba así de torcido cuando yo llegué y, además no pienso enamorarme de nadie.

La idea de Mil era encerrarse en el baño a llorar, pero la convencí de que fuera corriendo a buscar a la editora de sociales y le dijera que, siendo ella la que escribió la reseña de la première, no podía salir en una foto con canguiles y todo, que se vería muy mal, etc. Tenía miedo, pero fue. Y antes de venirme me dijo que ya lo había arreglado. Que lo habrá visto todo el periódico es inevitable, y que será la comidilla de aquí hasta Navidad, indiscutible. Pero al menos se evitará la humillación extramuros. Gran alivio.

Mañana seguiré con mi comentario de la peli. Hoy, mi reserva emocional dice basta.

Thesaurus

Idealismo: Asunto que requiere tiempo y energía. Yo no tengo.

Al momento

  • Fragile Things, N. Gaiman