noviembre 01, 2003

Sábado aquí. Pero bueno. No hay que lamentarse. Me fue, digamos que bien, y además no estoy para nada cansada, porque dormí hasta tarde y dediqué la mañana a buscar unas cuantas cosas que se habían perdido en ese loquero que es mi cuarto, a veces me pregunto si no habrá una dimensión oculta detrás del cerro de cosas que ya no´recuerdo si me las regalaron, me las prestaron, las heredé o las compré. Tendré que deshacerme de ellas algún día.
Fuertemente tentada a no venir el lunes, podría aprovechar para irme al cine con Al de una vez por todas, y -horror de horrores- tratar, al menos tratar de limpiar mis aposentos. ¿Por qué es que tanta gente es bendecida con el don del orden y yo no? ¿Por qué es que aunque me esmere un finde limpiando, sé que al lunes ya tendré otra vez todo hecho un desastre? No lo sé, yo personalmente no soy tan caótica, a menos que se tome en cuenta las cosas que escribo que no son para el trabajo y lo que voy pensando cuando caigo en trance, o cuando investigo. Que alguien intente seguirme la pista cuando voy a la biblioteca o navego en internet. Es imposible. A veces ni yo recuerdo cómo es que caí en tal o cual sitio, o con tal o cual libro.
Pensaba en lo raro que es que, cada 31 de octubre, casi sin darme cuenta, acabo saliendo con Al y acabamos comprando dulces. Y cada vez, claro, nos va fatal porque todo está lleno y recién entonces nos percatamos de que hay tipos vestidos de cosas más tontas -ayer vimos a un sujeto como de 1,80 vestido de la chica superpoderosa rubia, Burbuja creo que se llama- y nos acordamos que otra vez nos hemos puesto de acuerdo para salir en Halloween.
Después de comprar un par de tonterías y prohibirne firmemente los cds de Linkin Park y Oasis, pagué todas mis deudas -casi- y he vuelto a la pobreza. No me vendría mal, si fuera católica, ingresar a una de esas órdenes humildes, como la de las carmelitas descalzas, a ver si se me quita lo dilapidadora, que hay que ver que a Antonieta la decapitaron por eso.
No sé hasta qué hora me quede, o más bien creo que hasta las tres que llamaré a Dad para que me lleve al cumpleaños de la nena de María María. Mañana Mum tiene programado un paseo con los chicos de la escuela dominical, pero no tengo ganas de ir, quiero terminar de leer los libros de historia para niños de los que he de tomar ejemplo si no quiero que la sección histórica desaparezca del suplemento, leer algo que me prestaron de Monserrat del Amo (La piedra de toque) y buscar una mochila nueva, porque la mía ya se hizo pedazos y en mis carteras jamás entrará el mundo que suelo cargar conmigo los fines de semana: el discman, las cosas de comer, mi suéter, el libro que esté leyendo, mi cuadernito, todos y cada uno de mis lápices y marcadores, y hasta mi almohada entraría, pero como que ya es demasiado. Así que a buscar mochila se ha dicho.
Al apenas está acabando de leer OotP, y ya era hora, porque no podía hablar de nada con ella al respecto, pero al menos ya sabe quién muere y está en la etapa de No lo acepto, no puede ser, seguro que más luego se le ocurre como devolvérnoslo. La entiendo. Yo también. Cuando termine el libro empezará con ¡Cómo se le ocurre hacernos esto! y finalmente llegará a lo que yo: Fue uno de los personajes más fantásticos, al que he querido como si hubiera sido parte de mi propia historia, y no lo olvidaré nunca, nunca. Y cuando tenga un perrito negro de ojos claros (improbabilisimus) lo llamaré Padfoot. De hecho, ahorita mismo Al tiene un gatito atigrado, así que estamos buscándole nombre. Quiere ponerle Ron. =P

Thesaurus

Idealismo: Asunto que requiere tiempo y energía. Yo no tengo.

Al momento

  • Fragile Things, N. Gaiman