marzo 03, 2004

Una de mis chifladuras, se puede saltar.


Molly Moon detiene el mundo
La verdad es que una de las primeras cosas que pensé al ver la presentación del segundo tomo de Molly Moon fue: ¿Y por qué solo para niños de 10 años en adelante? ¿Qué, los más chicos no lo van a disfrutar igual? Creo que es un poquito difícil eso de poner edades límite a los libros, especialmente porque sigo disfrutando con cosas que están en la sección de literatura infantil, y más de una vez sorprendo a algún adulto que como yo, ronda disimuladamente por la sección de fantasía y ficción para niños y jóvenes. Y porque sé que hay chicos que antes de los diez han leído más que muchos adultos.

En el poco tiempo que llevo escribiendo una revista infantil, encuentro una tendencia general a subestimar la capacidad de comprensión de los niños. De pintar las cosas de rosa, de limitar el vocabulario, de pensar: Pongamos más dibujitos, que al fin y al cabo, los niños ni leen.

Pero en fin, hablábamos de Molly Moon, que es divertida, un poco perezosa y muy curiosa, que en su escapada anterior descubrió las artimañas de la publicidad, y que ahora debe explotar sus poderes hipnóticos, enfrentándose a gente con más experiencia que ella. Molly se mezcla con las estrellas del cine, juega a la detective y, cuando menos se lo espera, cuando está en la nube más alta de su éxito como hipnotizadora, se da un golpe tremendo con la realidad, porque se entera de cosas que no le gustan y que hubiese preferido no saber. Ese tipo de verdades que los niños descubren dolorosamente por sí mismos porque a veces los grandes no tienen el tino o el valor para decírselas a tiempo.
Entonces, se enteran por un libro, una revista, la tele, un amigo mal informado o un adulto mal intencionado. Todo depende.

Thesaurus

Idealismo: Asunto que requiere tiempo y energía. Yo no tengo.

Al momento

  • Fragile Things, N. Gaiman