Semana
Siete días agrupados que, en el caso de quien escribe, se cuentan de sábado a viernes.
Los Dos primeros suelen ser movidos, pero amables. Los Cinco restantes se debaten entre el ligero aburrimiento, la buena onda de los amigos, las concesiones en favor de la pax filial, la indignación ante la campeante estupidez y la resignación ante el inevitable orden establecido.
En ocasiones especiales, los Cinco se confabulan contra yours truly para observar, divertidos, sus patéticos intentos por mantener la dignidad a flote mientras una y otra cosa salen olímpicamente mal.
Y entonces, toda la esperanza de dicha persona consiste en llegar otra vez, cual el equipo de fútbol que va en la cola al misericordioso final del campeonato, a los Dos, para ver si se obtiene aunque sea un reintegro de optimismo que anime a seguirle apostando a la vida durante una nueva Semana.
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