febrero 23, 2005

¡Silencio, por favor!

En Cámara de los Secretos dice que, para evitar escuchar el llanto de la mandrágora hay que ponerse unas orejeras que insonorizan completamente. Yo necesito una de esas. No importa que sean rosadas y de peluche. O la que se va a poner a llorar soy yo.

Intento concentrarme, lo juro. Generalmente no me importa si tengo dos o tres textos abiertos -et l'exploreur, et mon blog- al mismo tiempo, me las arreglo. Pero hoy el cruel destino se interpone entre la paz que requiero para escribir y yo.

Estoy muy tentada de algo que me he prometido no hacer nunca: llevarme el trabajo a la casa. Es miércoles y estoy cruda a medio texto principal, y sé que en cualquier momento alguien va a venir a pedírmelo, y me angustia la idea de tener que decir que no consigo terminarlo. Ahora que lo pienso, excepto mis desbarajustes tecnológicos, me angustia la idea de quedar mal.

Condenada sed de eficiencia.

Thesaurus

Idealismo: Asunto que requiere tiempo y energía. Yo no tengo.

Al momento

  • Fragile Things, N. Gaiman