marzo 30, 2006

Estimados vecinos

Esto es una conspiración. ¿Saben por qué perdió Ecuador? Por jugar a esas horas inclementes y no dejarme dormir. ¿Quién más anda buscándose su martes trece? Mis vecinos los melómanos. No, no le hacen a la música clásica, ni tampoco son estos especímenes de la variedad que se consagra al reguetón y el vallenato. Su clasificación científica va más bien por el lado de la rocola, el pasillo y las rancheras.

Diagonal a la guarida de Dael, vive una familia de lagarteros. De lunes a viernes han de salir a trabajar quién sabe dónde. Pero los sábados se quedan en casa. Cantando. Basta que den las nueve o diez de la noche y empieza el guitarreo, y sus vocecitas van más aguardentosas a medida que pasan las horas, hasta llegar a excelentes imitaciones de Krusty el payaso.

Este sábado no fue la excepción. Salí un ratito al patio a ver a mis gatos, y reconocí una palabra, que por ahí se ha puesto de moda. Mandarina. Era una de esas rocolas consternadas, con letras que de no estarlas escuchando me parecerían imposibles de escribir, que te hacen sentir en una dimensión pesadita y decadente. Podría hacer bien la tarea y preguntarle la letra a Jose, que se desbarataba de risa a mi lado. Pero no. Ya suficiente con que vayan cachando que no me gusta ese género musical.


Si pasa por aquí algún fan, no se ofenda, está en todo su derecho. Pero lo que yo cuestiono es, artísticos vecinos míos, ¿por qué les dan las dos am, y aunque se estén quedando roncos, no se compadecen del resto de los mortales que vivimos en esa manzana? ¿Qué no saben que está penado con prisión en Azkaban? ¿Y que desde que se les terminó el contrato colectivo a los dementores, allá solo escuchan tecnochicha?

Ay no, rayos. Capaz que hasta una nueva afición descubrirán. Tendré que seguir urdiendo mi venganza.

Thesaurus

Idealismo: Asunto que requiere tiempo y energía. Yo no tengo.

Al momento

  • Fragile Things, N. Gaiman