A quién ponerle el cascabel
Los guardias de este lugar son muy graciosos. Eso, o ayer alguien vino a suplantarme. Se supone que ellos son los ojos vigilantes, saben quién entra y quién sale. El ingreso es todo un trámite, peor si eres visita. Sé que no son infalibles, y sin embargo he aprendido a no discutirles demasiado, porque acaban haciéndome dudar de mí misma. Voy llegando y uno de ellos me dice:
- Niña Dael, ayer se le olvidaron sus discos.
- *Nani?*
- Sí, aquí los tengo.
- Pero si yo no vine ayer.
- ¿Ah? Entonces la confundí con alguien. Pero no, si aquí le guardé sus cosas.
Y en efecto, eran cinco.
A veces la lógica no sirve pero de nada.
Me pregunto si esto de la otra identidad no tendrá sus efectos secundarios.
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