febrero 14, 2006

La saga de Asgaard

Aguántense el tráiler: El perfume

(Ayer trajeron dos arreglos florales enormes a la oficina. Los dos para la misma chica. Esto olía a velorio, yo creo que los compraron frente al cementerio. No, no es envidia de ninguna clase. Hasta la interesada tuvo que admitir que se los llevaran porque eso de contener la respiración ya nos tenía mareados).


Ahora sí, la película

Fade in. Pongamos a este post un fondo de mares helados y vientos crueles. Odín me ha invitado a su banquete.

Dado que solo se puede asistir a semejante celebración si se está bien muerto, y si dicha defunción sobrevino como resultado de estar en medio de una cruenta batalla, y no precisamente de mirones, está difícil que yo pueda ir. Primero, que el hacha llega cuando le da la gana, no le voy a estar poniendo fecha, hora, lugar y tarjeta Kimberly. Segundo, que a mí las formalidades no se me dan. Tercero, que los balazos, hachazos, duelos de espada y la cercanía de arma blanca, negra y de cualquier color que se le ocurra, garantizan mi ausencia. Como contraparte, el dios de los infiernos locales estuvo presente al momento de la invitación, o sea que la loca no me puedo hacer.

Todo esto por encajar en la definición clásica del héroe: estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, y ceder al insano impulso de actuar de acuerdo con la propia conciencia. Con el detalle que la última parte sería mejor si se la interpretara como resignarse a que no hubo salida de emergencia. Mi jefe me pilló desprevenida, las otras personas que pudieron haber cargado con ese muerto desparecieron como conejo de mago, y yo fallé en eso que le llaman quick thinking, me lanzaron la pelota y me noquearon.

Recogí mi humanidad del piso y como pude, fui a esa entrevista de la que ya les hablé. Uno se llama Olafo, pero no tiene nada de amargado, más bien es una especie de Loki, un ser travieso y caótico. Terrible el muchacho. El otro era más como Thor, superserio. Del tipo al que hay que rogarle para que salga en la foto y sonría, pueden creer eso *nomemiren*. El tercero era un fotógrafo sueco, y como se portó bien -y la verdad no sé si compartan mitología con los noruegos- no le voy a poner apodo.

Siglos ha que no practico la angloparla con nadie. Mis profesores de la universidad eran muy exigentes, me acuerdo de los tres primeros días con el Patrick, con sus juegos de palabras que me hacían quedar como idiota, y sus amenazas de sentarnos al frente de la clase por no poner atención (Al les podrá contar lo que se siente). De la profe de la voz retumbante, que nos recitaba Shakespeare y Emily Dickinson (si sois dulces, os gustará), y se erizaba con nuestros horrores de pronunciación.

Ahora es que lamento haber dejado esos cursos sin terminar. Sé lo que quiero decir, sé lo que tengo que decir, pero a ver si mi lengua coopera. Ni modo, con que tartajeara las preguntas, entendiera la esencia de lo que decían sobre la polución en los océanos y técnicas de navegación (mi cara era un poema, lo sé), y la grabadora no me fallara... Se portó bien, pero sé que solo estaba aguardando el momento oportuno para el sabotaje, como consta en el post de ayer. Ya después desgrabar no fue tan difícil (gracias rewind).

Como igual la esclava Isaura tiene que trabajar en la cocina, sigo en mis asuntos de la revista. A ver si de noche logro dedicarle unos minutos a darle forma a ese monstruo de escritos rúnicos que tengo. Esta mañana fuimos a hacerle la sesión de fotos a los vikingos en un muellecito. La productora iba a mi lado, diciéndome en broma que les pregunte si van a hacer algo por San Valentín. Esta que les voy a preguntar. Le digo que hable más bajo, que son vikingos, no sordos, y que sí entienden algo de español. No me cree y sigue el juego, porque entre ellos hablan en su lengua y no se les entiende ni papa.

Y entonces. Cuando estamos terminando las fotos. Suena el celular de uno de ellos, el Thor. Y el man contesta. En español. Ahí chapurreado y básico, pero español. Y el Olafo/Loki empieza a contarme que el fin de semana se fue a la Sierra él solo, y que no tuvo problemas porque sabe decir hola, por favor, Papallacta, agua y gracias. Me aguanté la sonrisa y las ganas de mirar a mi compañera. Claro que al instante recordé todo el tiempo que me habían tenido tonteando en vez de haberse explicado en el hermoso idioma de Cervantes (¬ ¬).

La lección: nunca confíen en un vikingo.

Desaparezco, porque mi jefe anda viendo si hay foto que haga portada, y en caso de no ser así, en vez del al Valhalla, me mandará al Ragnarok, y he escuchado que allí no tienen contemplaciones ni con los dioses, peor con colados turistas. Les advierto que, dependiendo de los resultados, este relato bien podría desembocar en un post titulado Le dije adiós (a mi único ingreso fijo). Así que blogueros y no blogueros que me leéis, deseadme suerte. Si sois salados, como Al, mirad de lejitos nomás. Si me odiáis, creedme que os comprendo, pero por esta semana absteneos de lanzarme maldiciones. Además que ya me acuerdo que no me hacen nada.

Thesaurus

Idealismo: Asunto que requiere tiempo y energía. Yo no tengo.

Al momento

  • Fragile Things, N. Gaiman